
Admitámoslo: nadie entra a una hamburguesería pensando en las calorías que va a echarse al cuerpo. Pero siempre está ahí la cosa de la culpa, que si el gimnasio o que si la operación bikini a la vuelta de la esquina.
Así que, como en Hideout Burger creemos que saber lo que comes está bien (aunque disfrutarlo está mejor), vamos a responder a la pregunta de la incertidumbre sin paños calientes y con mucha hambre, que son ya las 2 del mediodía.
Calorías, calorías, calorías… Algunos tienen la palabra en la boca todo el día, pero no saben qué significa exactamente. Como quien usa la expresión “miel sobre hojuelas” y no ha visto una hojuela en su vida (Nota mental: buscar “hojuela” en la RAE).
Pues bien, las calorías se refieren a la cantidad de energía que libera un alimento en el cuerpo. Cuando realizamos cualquier actividad, nuestro cuerpo quema calorías: al latir el corazón, al respirar, al movernos, al comernos una hamburguesa…
Básicamente, estar vivo necesita energía en forma de calorías, que tomamos a través de los alimentos.
La cantidad diaria recomendada de calorías ingeridas mediante la dieta depende del tipo de vida que llevamos, del peso y la altura, del ejercicio que hacemos y del sexo que tenemos (el biológico, aunque el otro también influye, claro).
Una hamburguesa puede tener muy pocas calorías o muchísimas, todo depende de como esté hecha. De hecho, si nos la comemos a lo triste, sin pan, sin patatas y sin salsas, es un plato bastante normal desde el punto de vista calórico.
La clave está en los detalles. Como sabemos, una hamburguesa no es solo carne y pan, ya que, de ser así, la vida sería mucho más aburrida.
La carne es el punto de partida.
Una hamburguesa de vacuno estándar aporta una buena cantidad de calorías, sobre todo si tiene un porcentaje de grasa decente, que es lo que le da jugosidad y sabor. En las smash burgers, la carne se aplasta directamente sobre la plancha para crear esa costra dorada tan adictiva. ¿Resultado? Más sabor… y sí, también más calorías que una carne vuelta y vuelta por la parrilla sin más.
Luego, está el pan.
Ese brioche suave, ligeramente dulce y brillante no ha llegado ahí por casualidad. Es parte fundamental de la experiencia, pero también aporta lo suyo a nivel calórico. Y ojo, porque muchas veces se subestima su impacto.
Y después entran en juego los grandes “culpables”: el queso fundido y las salsas.
Cada uno por separado parece inofensivo, pero juntos convierten una hamburguesa normal en una bomba deliciosa.
¿Y merece la pena? Absolutamente.
Para ponerlo en contexto, una hamburguesa sencilla sin demasiadas virguerías, puede rondar las 250–300 calorías. Eso sería carne, pan básico y gracias por todo. Algo bastante razonable dentro de una comida normal.
Cuando añadimos queso, la cosa sube fácilmente a las 400–500 calorías. Lo que sigue siendo una cifra asumible para la mayoría de personas.
El salto grande llega con las burgers dobles, el queso extra, el bacon y las salsas a porrillo. Ahí ya estamos hablando de 700, 800 o incluso más de 1000 calorías.
Sí, quizás son muchas, pero la vida está hecha para disfrutar, no para ponerse a hacer “burpees” a las 5 de la mañana como un idiota. A menos que aspires a ser líder de una secta por Instagram.
Para nada.
Una hamburguesa no es comida basura por definición. Es más, en los orígenes de la hamburguesa, era un plato preparado para aportar las calorías SANAS y necesarias para gran parte del día. El problema no es la hamburguesa, es la frecuencia y el contexto.
Comerte una buena burger de vez en cuando no va a estropear tu alimentación, igual que una ensalada no nos convierte automáticamente en personas sanas, o que leernos un libro no nos capacita para ganar el rosco de Pasapalabra.
Como hemos dicho más arriba, todo cuenta: lo que comes el resto del día, de la semana y tu estilo de vida en general (Y recuerda lo del sexo).
Las smash burgers no son “light”, y nunca han pretendido serlo. Su objetivo es otro: máximo sabor con ingredientes bien pensados. Carne de calidad, técnica correcta y combinaciones que funcionan.
Por eso, aunque puedan tener más calorías que una hamburguesa básica, también son mucho más satisfactorias. Y cuando algo te deja realmente satisfecho, comes mejor que cuando te quedas con ganas de otra cosa.
Hay que verlo desde este punto de vista: si hubiera un Barça - Real Madrid todas las semanas, terminaría perdiendo el encanto porque se convertiría en algo rutinario. El interés de este partido reside, precisamente, en la escasez y la exclusividad que eso le da.
Pues con las smash burgers pasa lo mismo: si te comieras una al día, perdería parte de su gracia. En cambio, darte el capricho cuando el cuerpo realmente te lo pide convierte la experiencia en algo único (aunque repetible).
Visto para sentencia el tema de cuántas calorías tiene una hamburguesa, si lo tuyo son las smash burgers hechas con cariño y estás por Barcelona, ven a probar las smash burgers de Hideout: entenderás perfectamente a qué nos referimos con disfrutar de la vida sin remordimientos.
Te esperamos en Hideout Poblenou o en Hideout Eixample, diferentes restaurantes, el mismo gustazo.
Y, si lo que te preocupa son las calorías, echa un vistazo a estos planes para un fin de semana en Barcelona: necesitarás un chute de energía extra para no perderte ninguno.